EL OTRO MUNDIAL
Vivimos como nunca un fenómeno de globalización sin precedentes.Desde Alemania y al ritmo de un “nuevo look” en pelota de futbol, el mundo sigue jugando el campeonato mundial. Al momento del partido correspondiente los países se paralizan siguiendo en las cámaras de TV las gambetas, pases y goles de sus selecciones.
Es simpático ver los disfraces y los colores que identifican diferentes países en competencia, los comentarios periodísticos anticipando el estado físico de los equipos, su velocidad, sus antecedentes, sus posibilidades y el estado de avance tecnológico de los campos de juego.
Se nos dice que, detrás de todo hay una danza de millones de dólares, unos 450 como gastos generales, aproximadamente 150 millones de premios, sin contar los gastos de propaganda, movilidad de la gente, comercios que hacen sus grandes ganancias, hasta las “casas de placer” de lujo para atender a tantos personajes, triste espectáculo del uso de miles de mujeres como cosas que se usan y luego se descartan.
En todo este encandilamiento hay luces y sombras, cosas expuestas en el campo de juego y otras que corren subterráneamente.
Lejos de Alemania, en países asiáticos millones de obreras y obreros han trabajado y trabajan en la fabricación de zapatos, pelotas, camisetas y otros accesorios de toda esta fiesta. Mano de obra muy barata, apenas centavos de dólar por hora en difíciles condiciones de vida, todo para dar vida y movimiento a tanta riqueza de este show que todos miramos.
Los contratos y premios de tantas estrellas de la copa mundial son comparables con miles de horas de miles y miles de personas que son como engranajes de una gran maquinaria de producción. Ni hablemos de las grandes ganancias de las fábricas y empresas que manejan todo este mundo del futbol.
La copa mundial viene a ser un dibujo de la situación mundial, extrema riqueza y extrema pobreza, extremo derroche y extremo sacrificio, desigual balanza que nos muestra nuestra incapacidad de crear condiciones dignas e igualitarias de vida para toda persona y comunidad.
Que al mirar el juego de las estrellas no dejemos de ver el otro lado de la gran moneda mundial que nos muestra un mundo necesitado de cambios, de justicia, de dignidad y amor.
Por Aldo M. Etchegoyen
Junio 2006
Creciendo Junto a Ti...



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